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Ley 9/2005, de 30 de septiembre, reguladora del documento de instrucciones previas en el ámbito de la sanidad.


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Legislatura VI

LE 9/2005

DISPOSICIÓN

Ley 9/2005, de 30 de septiembre, reguladora del documento de
instrucciones previas en el ámbito de la sanidad.

PUBLICACIONES:
BOPR núm. 161.A, de 29-9-2005
BOR núm. 133, de 6-10-2005 [pág. 5587]
BOE núm. 252, de 21 -10-2005 [pág. 34392]


EL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA

Sepan todos los ciudadanos que el Parlamento de La Rioja ha aprobado,
y yo, en nombre de su Majestad el Rey y de acuerdo con lo que establece la
Constitución y el Estatuto de Autonomía, promulgo la siguiente Ley:


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

1

Entre los fines de la profesión médica están los de restaurar la salud y
preservar la vida. Pero, siendo la condición humana finita, la actividad sanitaria
también se despliega durante los últimos momentos de la vida del paciente,
hasta el desenlace final.

Si tradicionalmente el paciente ha sido mantenido al margen en la toma
de decisiones que le afectaban a él mismo, mucho más había de serlo en sus
momentos finales en que, por su propio estado de enfermedad, era
considerado como un ser incapaz de decidir; su cuerpo, su destino y hasta su
dignidad personal quedaban en manos de sus familiares, amigos o allegados, y
de los facultativos que contribuían con su trabajo al mantenimiento de la vida.

2

A finales del siglo XX se inicia un cambio de orientación. Se pasa de una
medicina tuitiva y de beneficencia, a un ejercicio profesional en el que el
paciente, como sujeto de derechos, debe implicarse en la toma de decisiones.

Se reconocen derechos al paciente para reafirmar su autonomía
personal: ser informado, prestar consentimiento, negarse al tratamiento, dejar
constancia escrita de todo su proceso, etc.

3

El derecho que más ensalza la autonomía personal del paciente es el
derecho a otorgar su consentimiento una ve z obtenida la debida información.
Es lo que se conoce como consentimiento informado.



En la Constitución no existe ningún precepto que haga una referencia
expresa al consentimiento del paciente en el marco de la medicina y la bioética.
Esto no ha impedido que se haya configurado como un derecho fundamental,
consecuencia del derecho a la vida, la integridad física y la libertad de
conciencia. Y las instrucciones previas, como expresión última del
consentimiento informado, deben buscar su enmarque constitucional en el
enunciado general de valores jurídicos como el respeto a la libertad (artículo 1),
la dignidad y el libre desarrollo de la personalidad (artículo 10); o en los
derechos fundamentales a la vida y a la integridad física y moral (artículo 15);
libertad ideológica, religiosa y de culto (artículo 16); intimidad personal (artículo
18); derecho de igualdad (artículo 14); protección de la salud (artículo 43), y la
consideración de que los disminuidos pueden disfrutar de todos los derechos
constitucionales (artículo 49).

El Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, aún
pendiente de aprobar, dispone en el apartado 2 del artículo II-63, dedicado al
derecho a la integridad de la persona, que "En el marco de la medicina y la
biología, se respetarán en particular: a) el consentimiento libre e informado de
la persona de que se trate, de acuerdo con las modalidades establecidas por la
Ley".

4

La Ley 14/1986 de 25 de abril, General de Sanidad, recogió en su
artículo 10, los derechos de las personas con respecto a las distintas
administraciones públicas sanitarias. Son significativos los apartados n.º 5
(información) y 6 (consentimiento previo).

Pero el concepto de instrucciones previas no se recoge en un texto
normativo hasta la aprobación del Convenio para la protección de los derechos
humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la
Biología y la Medicina (Convenio relativo a los derechos humanos y la
biomedicina), hecho en Oviedo el 4 de abril de 1997, y vigente en España
desde el 1 de enero de 2000, fecha en que se incorpora a nuestro derecho
interno. En su artículo 9, titulado "deseos expresados anteriormente", se
dispone que "serán tomados en consideración los deseos expresados
anteriormente con respecto a una intervención médica por un paciente que, en
el momento de la intervención, no se encuentre en situación de expresar su
voluntad".

En el desarrollo de este precepto han destacado las normas de las
diferentes Comunidades Autónomas sobre la iniciativa estatal. Entre ellas, la de
esta Comunidad Autónoma de La Rioja, que al aprobar su Ley 2/2002, de 17
de abril, de Salud, dedicó el artículo 6.5 a la declaración de voluntad anticipada.

Posteriormente, la Ley estatal 41/2002, de 14 de noviembre, reguladora
de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de
Información y Documentación Clínica, aprobada con carácter de norma básica,
dedica su artículo 11 a regular las instrucciones previas.



5

La presente Ley se dicta con el objeto de regular las condiciones para
que las personas puedan declarar su voluntad anticipadamente a través del
documento de instrucciones previas, para lo cual la Comunidad Autónoma de
La Rioja está habilitada en virtud del artículo 9.5 del Estatuto de Autonomía,
que le faculta para el desarrollo legislativo y la ejecución en materia de sanidad
e higiene y tiene su fundamento en la humanización de los servicios sanitarios.

No se pretende que el documento firmado sea un formulario más entre
los documentos a firmar por el paciente; el documento debe ser la culminación
de un proceso reflexivo, asesorado, y, en cuanto dirigido al médico, de gran
utilidad para la toma de decisiones clínicas.

El ejercicio de este derecho debe hacerse con las debidas garantías, por
ello se exigen requisitos al otorgante, y también se exigen determinadas
formalidades: ante notario, ante testigos.

Con el nombramiento de representante, el interesado ejercita su derecho
a designar la persona o personas que sepan traducir su voluntad en caso de
que ésta sea requerida. Con esto se impide, por una parte, que personas
ajenas puedan decidir por uno mismo; y por otra, que las personas designadas
decidan en contra de la voluntad manifestada como propia.

Se puede anticipar, sin temor de equivocación, que el documento que
otorgue el interesado difícilmente contendrá un catálogo tasado de
equivalencias entre circunstancias personales y prácticas médicas; por ello, su
interpretación deberá hacerse en el contexto clínico real del caso.

Se contempla la creación de un Registro Autonómico en el que, con
carácter voluntario, podrán inscribirse los documentos otorgados. La inscripción
garantizará la eficacia del documento en el momento en que deba ser aplicado.

Se reconoce igualmente validez a otros documentos, siempre que se
acredite su vigencia y que se han otorgado de conformidad con la normativa
aplicable al otorgante. Con esto se evitarán las dudas sobre la validez de
documentos no inscritos en el Registro Nacional.

La Administración también debe colaborar activamente en el
reconocimiento de la autonomía del paciente. Por ello, se dispone que en
determinados centros, públicos o concertados, se deberá informar sobre la
existencia del derecho a emitir el documento de instrucciones previas y el modo
de ejercerlo. Igualmente, se promoverá un modelo de documento, sin perjuicio
de que existan otros.

6

La concepción del documento de instrucciones previas que lleva a cabo
esta Ley se manifiesta incompatible con la anterior, regulada en el artículo 6.5
de la Ley 2/2002, de 17 de abril, de Salud. En efecto, si antes sólo se permitía


otorgar el documento ante notario, ahora se contemplan más posibilidades; si
antes la inscripción en el registro tenía carácter constitutivo, ahora lo es
declarativo. Por último, antes no se preveía la figura del representante ni la
posibilidad de disponer sobre el propio cuerpo o los órganos del mismo,
extremos éstos que han sido contemplados en la Ley que con carácter de
básica se ha aprobado por el Parlamento nacional. Por ello, esta Ley incorpora
una disposición por la que se da una nueva redacción al artículo 6.5 citado.

Artículo 1. Objeto.

La presente Ley tiene por objeto regular, en el ámbito territorial de la
Comunidad Autónoma de La Rioja, el documento de instrucciones previas,
como cauce para hacer efectivo el derecho de la persona a expresar su
voluntad sobre las actuaciones sanitarias de que pueda ser objeto en el futuro,
en el supuesto de que, llegado el momento, se encuentre privada de la
capacidad para consentir por sí misma.

Artículo 2. Ámbito de aplicación.

Esta Ley será de aplicación a las personas que ejerzan en la Comunidad
Autónoma de La Rioja su derecho a emitir el documento de instrucciones
previas.

Artículo 3. Documento de instrucciones previas: concepto y carácter.

El documento de instrucciones previas es aquel que contiene la
declaración de voluntad de una persona sobre los cuidados y el tratamiento de
su salud, para que ésta se cumpla en el momento en que no sea capaz de
expresarla personalmente. Asimismo, el documento podrá contener la
declaración de voluntad sobre el destino del propio cuerpo o de los órganos del
mismo, una vez producido el fallecimiento.

El documento de instrucciones previas supone la culminación de un
proceso de planificación, una vez que el otorgante se ha informado,
reflexionado y comunicado sus preferencias de cuidados y tratamientos, sobre
todo los relativos al final de su vida, a su representante y seres queridos. El
documento válidamente emitido es un instrumento que podrá utilizarse en la
toma de decisiones clínicas.

Artículo 4. Requisitos del otorgante.

La persona que otorgue documento de instrucciones previas debe reunir
los siguientes requisitos:

a) Haber cumplido 18 años.

b) No estar incapacitada judicialmente.

c) Actuar de forma libre.



Artículo 5. Contenido y límites.

1. El documento de instrucciones previas podrá contener las siguientes
previsiones:

A. La expresión de objetivos vitales, calidad de vida y expectativas
personales; así como las opciones personales en cuanto a valores éticos,
morales, culturales, sociales, filosóficos o religiosos.

B. Las situaciones del declarante relativas a su estado de salud en las
que habrá de recurrirse a las instrucciones otorgadas, ya se trate de una
enfermedad o lesión que el otorgante padece, ya se trate de las que
relacionadas de forma concreta pudiera padecer en el futuro.

C. Los cuidados o el tratamiento a los que quiere o no quiere someterse
en los casos anteriormente expresados, de entre los que con carácter
enunciativo se señalan los siguientes:

a) Que se agoten los tratamientos indicados sobre sus dolencias,
siempre que no sean desproporcionados en su aplicación o en relación a
su previsible resultado.

b) Su voluntad contraria a recibir tratamiento de soporte vital; o
interrumpir el ya iniciado, cuando éste sea inefectivo para la satisfacción
de determinados valores o para mantener una adecuada calidad de vida.

c) Su voluntad contraria a que se prolongue temporal y
artificialmente la vida si no se acompaña de ningún resultado aceptable
para los objetivos del otorgante.

d) Su deseo de que se utilicen los procedimientos de sedación y
analgesia necesarios para evitar el dolor y el sufrimiento.

D. La designación de uno o varios representantes, con facultades para
tomar decisiones en lugar del otorgante, actuar de interlocutor con el médico o
equipo sanitario e interpretar el documento, todo ello dentro de los límites
contenidos en el propio documento. Los representantes deberán estar
debidamente identificados, ser mayores de 18 años, no estar incapacitados y
aceptar la designación.

Dentro de los límites señalados en el párrafo anterior, la actuación del
representante estará orientada a hacer valer lo que el otorgante hubiera
preferido en el caso de que pudiera decidir. De no conocer la que hubiera sido
su voluntad, la actuación del representante estará orientada a hacer valer todo
cuanto contribuya a los mejores intereses del otorgante.

En el caso de designar varios representantes, se deberá indicar si éstos
actuarán de forma sucesiva o simultánea; y en este último caso, si lo harán
mancomunada o solidariamente.



No podrán actuar como representantes el notario autorizante del
documento, los testigos ante quienes se hubiera formalizado, el funcionario
encargado del Registro de Instrucciones Previas de La Rioja, ni los
profesionales que hayan de aplicar las instrucciones previas.

E. Instrucciones sobre el destino de su cuerpo, así como de los órganos
del mismo, una vez llegado el fallecimiento, de acuerdo con lo establecido en la
legislación específica.

2. Se tendrán por no puestas, y por tanto no serán aplicadas, las
instrucciones que sean contrarias al ordenamiento jurídico, a la "lex artis" o a la
buena práctica clínica. Tampoco se aplicarán las instrucciones que no se
correspondan con el supuesto de hecho que el otorgante haya previsto en el
momento de manifestarlas; ni las que resulten contraindicadas para su
patología. Todos estos supuestos deberán anotarse de forma motivada en la
historia clínica.

Artículo 6. Forma.

1. El documento de instrucciones previas deberá constar siempre por
escrito, deberá figurar en el mismo el lugar y fecha en que se otorga, así como
la identificación de su autor y su firma. En el caso de que el documento se
otorgue ante testigos deberá incluirse, igualmente, la identificación y firma de
los mismos.

2. El documento de instrucciones previas se podrá otorgar de cualquiera
de las siguientes maneras:

a) Ante notario.

b) Ante tres testigos debidamente identificados que hayan
cumplido 18 años y no se encuentren incapacitados legalmente. Al
menos dos de los testigos no podrán tener relación de parentesco con el
otorgante hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, ni estar
vinculados al mismo por matrimonio o análoga relación de afectividad, ni
mantener con él relación patrimonial.

c) Ante el personal al servicio de la Administración General de la
Comunidad Autónoma de La Rioja o de sus Organismos Autónomos, en
la forma que se establezca mediante Orden dictada por el Consejero
competente en materia de salud.

Artículo 7. Eficacia del documento de instrucciones previas.

1. El documento de instrucciones previas surtirá sus efectos cuando el
otorgante no pueda manifestar por sí mismo su voluntad. En consecuencia, si
el otorgante conservara su capacidad, su voluntad prevalecerá sobre lo
expresado en el documento otorgado.



2. Si el documento de instrucciones previas hubiera sido modificado,
sustituido o revocado, prevalecerá el contenido del último documento otorgado.

3. La mujer otorgante podrá expresar su voluntad de que se demore la
eficacia de su documento de instrucciones previas hasta después de
producirse el alumbramiento, si llegado el momento de su aplicación estuviera
embarazada.

4. La Administración sanitaria, a través del médico responsable,
garantizará el cumplimiento del documento de instrucciones previas por parte
del personal sanitario que atienda al otorgante, dentro de los límites señalados
en esta norma. En el supuesto de objeción de conciencia de algún facultativo o
sanitario, la administración sanitaria pondrá los recursos suficientes para
cumplir la voluntad del otorgante.

5. En la historia clínica de cada paciente podrá constar si su titular ha
otorgado documento de instrucciones previas. En todo caso, el documento de
instrucciones previas deberá incorporarse a la historia clínica del otorgante
desde el momento en que deba surtir efectos.

Artículo 8. Interpretación.

1. Considerando que ningún otorgante puede prever anticipadamente
todas sus contingencias futuras, el documento de instrucciones previas se
deberá interpretar en el contexto clínico real del caso.

2. Si no hubiera acuerdo entre el representante y el personal sanitario,
se podrá solicitar la mediación de un Comité de Ética.

Artículo 9. Variaciones del documento.

1. El documento de voluntades anticipadas podrá ser objeto de
ampliación, modificación, sustitución o revocación, en cualquier momento,
conforme a los requisitos previstos en los artículos cuarto y sexto de la
presente Ley.

Igualmente, y cumpliendo las mismas condiciones, el otorgante podrá
revocar o sustituir a los nombrados representantes, o variar las condiciones de
su representación, con los límites que para éstos se señalan en la presente
Ley.

2. Los representantes podrán renunciar a su nombramiento en cualquier
momento.

Artículo 10. Registro de Instrucciones Previas.

1. Se creará un Registro de Instrucciones Previas de La Rioja, adscrito a
la Consejería competente en materia de salud, en el que se podrán inscribir los


documentos de instrucciones previas que se otorguen en la Comunidad
Autónoma de La Rioja, así como las variaciones que se produzcan en los
mismos.

2. La inscripción se realizará a solicitud del otorgante, y tendrá carácter
declarativo. La inscripción en el Registro asegura la eficacia del documento.

3. Los datos que constan en el Registro tendrán el tratamiento que la
Ley concede a los datos de carácter reservado.

4. Con la finalidad de que los documentos inscritos puedan surtir los
efectos oportunos ante los distintos centros, servicios o establecimientos
sanitarios, públicos o privados, el Registro de Instrucciones Previas de La Rioja
podrá ceder sus datos a las diferentes administraciones sanitarias
autonómicas, a la Administración Central y a otros centros sanitarios. La cesión
de datos que se haga, de conformidad con lo previsto en este apartado, no
requerirá el consentimiento de los afectados.

Artículo 11. Deber de secreto.

El personal de la Administración está obligado a guardar secreto sobre el
contenido de los documentos de instrucciones previas de que tenga
conocimiento en el ejercicio de sus funciones.

DISPOSICIÓN ADICIONAL. Primera. Información y modelos de
documentos.

Los centros sanitarios, sociosanitarios y de tercera edad, públicos o
concertados, deberán informar a los ingresados y residentes sobre su derecho
a la emisión del documento de instrucciones previas, y sobre la forma de
ejercerlo.

La Consejería competente en materia de salud promoverá la elaboración
de un documento de instrucciones previas que se ofrecerá como modelo en
todos los centros anteriormente señalados. La existencia de este modelo no
impedirá que los centros dispongan de modelos ofertados por otras entidades o
colectivos sin ánimo de lucro legalmente constituidos.

DISPOSICIÓN ADICIONAL. Segunda. Validez de otros documentos.

A falta de inscripción en el Registro Nacional correspondiente, en el
ámbito de la Comunidad Autónoma de La Rioja tendrán validez los documentos
de instrucciones previas emitidos fuera de su territorio siempre que quede
acreditada su vigencia y que se han otorgado de conformidad con las normas
que le sean de aplicación al otorgante. En todo caso, la carga de la prueba
recaerá sobre quien haga valer el documento.

DISPOSICIÓN DEROGATORIA. Única.



Quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se
opongan a lo establecido en esta Ley.

DISPOSICIÓN FINAL. Primera. Modificación de la Ley 2/2002 de 17 de
abril, de Salud.

El número 5, del artículo 6 de la Ley 2/2002 de 17 de abril, de Salud,
queda redactado de la siguiente manera:

"5. Documento de instrucciones previas.

El usuario tiene derecho a manifestar por escrito su voluntad sobre los
cuidados y el tratamiento de su salud, para que ésta se cumpla en el
momento en que no sea capaz de expresarla personalmente.
Igualmente, podrá manifestar por escrito su voluntad sobre el destino del
propio cuerpo o de los órganos del mismo, una vez producido el
fallecimiento.

Este derecho se ejercerá con los requisitos, límites y en la forma que se
determine en su normativa específica".

DISPOSICIÓN FINAL. Segunda. Registro de instrucciones previas.

Por Decreto del Consejo de Gobierno se creará el Registro de
Instrucciones Previas de La Rioja, debiendo regularse su organización,
funcionamiento, régimen de inscripción y acceso, así como las condiciones de
inscripción de los documentos ya inscritos en Registros Municipales.

DISPOSICIÓN FINAL. Tercera. Habilitación normativa.

Se faculta al Gobierno para dictar cuantas disposiciones resulten
necesarias para el desarrollo y ejecución de esta Ley.

DISPOSICIÓN FINAL. Cuarta. Entrada en vigor.

La presente Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en
el Boletín Oficial de La Rioja.

Por tanto, ordeno a todos los ciudadanos cumplan y cooperen al
cumplimiento de la presente Ley y a los Tribunales y Autoridades la hagan
cumplir.

En Logroño, a 30 de septiembre de 2005.- El Presidente, Pedro Sanz
Alonso.